La industria de la moda es una de las más contaminantes del mundo. Cada año se generan millones de toneladas de residuos textiles y se consumen grandes cantidades de agua y energía para producir ropa.
La moda rápida (fast fashion) fomenta el consumo excesivo y el uso de materiales poco sostenibles, lo que aumenta la contaminación del planeta.
Por eso, marcas como LunaModa apuestan por una producción responsable, reduciendo el impacto ambiental y promoviendo un consumo más consciente.